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Desde su adolescencia Claudio Caamaño Grullón fue un decidido luchador por la democracia. Apresado y enviado a una finca en La Majagua, de Sánchez, tuvo que abandonar sus estudios de Ingeniería Civil.

A pesar de su familia tener una condición privilegiada dentro del régimen de Trujillo, fue un ferviente opositor. Para él su país estaba por delante de su familia o su propia vida.

Luego del golpe de Estado a Juan Bosch, se involucró en el movimiento para restituir el orden constitucional. Al estallar la Revolución de Abril estuvo en la primera línea de fuego.

Tampoco lo pensó dos veces al momento de defender la soberanía del enemigo invasor, más numeroso y mejor armado.

En dos intentos guerrilleros vino al país, con la indomable intención de poner fin al régimen opresivo y sanguinario de Joaquín Balaguer. Resistió la cárcel y el exilio, los chantajes y sobornos.

Cuando las armas fueron el método, tomó las armas. Pero era un hombre de paz; un hombre lleno de amor por su país y por su pueblo, por la democracia y por la libertad.

Ya al final de su vida, al ver que los derechos por los cuales tanto luchó y vio morir a sus compañeros, estaban en peligro, dio un paso al frente.

Cuando entendió que la lucha era electoral, se inscribió en un partido… No porque le gustara la política, pues la lucha no es un asunto de gustos, sino de responsabilidad y compromiso.

Que orgullo que el Partido Revolucionario Moderno, único en el cual militó, bautizó con su nombre su primera convención.

Un esfuerzo en hacer lo que a muchos partidos se les ha olvidado: someter la dirigencia a la voluntad de las bases.

A pesar de las fallas organizativas, la militancia del PRM mostró gran madurez política; participando de manera masiva y organizada.

Mostrando que están conscientes de que por encima de las tendencias está el compromiso con el país.

Claudio Caamaño Grullón, aun después de su muerte, continúa siendo un centinela de la democracia dominicana. Hoy se conmemoran dos años de su fallecimiento.

Nuestra familia invita a la misa en su memoria a las 5:30 p. m., en la iglesia Nuestra Señora de las Mercedes, Zona Colonial.

Donde más que conmemorar su muerte, recordaremos su vida; y pediremos a Dios por la unidad de nuestro pueblo, y que nos guíe en la construcción de un mejor país.

Claudio Caamaño Velez
@ClaudioCaamano

Las transformaciones, los cambios, el avance tecnológico, los jóvenes, la revolución, mezclado con el hastío, la desconfianza, el desengaño y la firme convicción de que para que las cosas cambien deben liderarse los cambios, en países como Francia (Macrom),  España (Podemos, Ciudadanos), Chile (Frente Amplio)

Nuevos candidatos, nuevos movimientos, nuevas estrategias, nuevas tácticas hacen que este cambio en el ajedrez político internacional se coloque por encima, o en algunos casos, compita desplazando a los partidos y políticos tradicionales.

Sus nuevas armas: Mítines, análisis personas a personas explicando su programa, un trabajo exquisito de sus redes sociales, el discurso con propuestas, entre otras cosas.

Recientemente la encuesta Barómetro de las Américas indicó que “para el 83.9 por ciento de los encuestados, por lo menos la mitad de los políticos de la República Dominicana están involucrados en la corrupción” lo cual nos refleja un hastío en los políticos tradicionales.

Me parece más interesante aún que como resultado de esa reciente encuesta Barómetro de las Américas “Cultura Política de la Democracia en la República Dominicana y en las Américas, 2016-17: un estudio comparado sobre Democracia y Gobernabilidad arrojará que sólo algo más de un tercio de los dominicanos confía en las elecciones (34.8%), sin embargo, la participación electoral continúa siendo elevada lo cual lo indica un estudio elaborado por el Latin American Public Opinion Proyect (LAPOP) de la Universidad de Vanderbilt con apoyo de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec) indicando que, para las últimas elecciones presidenciales, los entrevistados reportaron una participación electoral de 81.2%, lo cual parecería una incongruencia y mucho mas si le adhiere que solo el 20.4% de los dominicanos confían en los partidos políticos.

¿Cuál es la lectura de estas cifras? ¿Cómo podemos interpretar estas conclusiones?

1. Los dominicanos y dominicanas han perdido la confianza en sus líderes políticos y en los partidos, es evidente que gran parte de esa decepción esta intrínsecamente ligada a la corrupción que los políticos que han asumido el poder, sin importar el partido o el origen del político han presentado en las últimas décadas.

2. Los dominicanos y dominicanas, a pesar que solo un poco más que un tercio cree en el proceso electoral, entienden que la única manera de posicionar personas que representen sus intereses es yendo a las urnas (81.2%)

3. Hay un tercer elemento: los tres partidos principales del sistemas (PLD, PRM, PRSC) en la actualidad están enfrentados en procesos internos donde han demostrado que tan “honesto”, “de palabras” y “responsables” son, traicionándose, incumpliendo sus acuerdos y difamándose entre ellos mismos.

De lo anterior puedo colegir que con un escenario así, una fuerza nueva o una coalición de fuerzas, pudiera surgir con un discurso apegado a los cambios en materia de justicia (madre de las injusticias en RD), inmigración (dolor de cabeza y preocupación actual) y un trío que van de las manos: Pobreza, Inseguridad y Corrupción. 

Evidentemente reenrutando el sistema de salud pública y sanidad del país así como propuestas y programas para mejorar y actualizar el sistema de educación de nuestra nación.

La otra opción es que uno de los actores nuevos de esos mismo partidos tradicionales puedan crear una fuerza interna seria y con diferenciación: ¿Manuel Crespo? ¿Carlos Peña? ¿Faride Raful? , entre otros, que sea capaces de retornar la confianza en sus partidos y que ellos como políticos serios enarbolen discursos y acciones de cambios.

¿Estoy soñando? No, y si así lo entienden, espero que un día usted sueñe conmigo.

Mariano Abreu
Consultor de Imagen Pública

Recientemente ha habido un gran debate con respecto a si las primarias de los partidos políticos deben ser abiertas o cerradas.

Para algunos el concepto de “primarias” es conocido, pero para la mayoría de la población, que aborrece todo lo que tenga que ver con la partidocracia, no está muy claro.

Las primarias es el proceso donde son elegidas las personas que irán como candidatas a las elecciones.

Los que desean aspirar a cargos electivos (presidencia, senaduría, diputación, alcaldía, regiduría) deben (o deberían) competir a lo interno de su partido.

Son las elecciones de las elecciones. Un proceso fundamental y determinante en la democracia.

Son cerradas cuando solo votan los miembros de los partidos, ejemplo: las personas del partido X votan por los precandidatos del partido X.

Son abiertas cuando cualquier persona puede votar por los precandidatos de un partido, sin importar si está inscrita en un partido o no.

En el caso de las primarias abiertas, se hacen de manera simultánea, y una persona solo puede votar una vez. Si votó para elegir a los candidatos del partido X, no puede votar de nuevo para elegir los candidatos del partido Y. Hay muchos argumentos a favor y contra.

Y mientras este tema ha generado un tranque en la ley de partidos, estos andan como “chivos sin ley”. Con graves fallas de transparencia y democracia interna.

En 2016 vimos como muchas candidaturas fueron “reservadas”, impuestas sin pasar por primarias. Así, por ejemplo, el PLD y el PRD garantizaron candidaturas a los congresistas que votaran a favor de la reelección, y por su parte el PRM y el PRSC hicieron lo mismo con los que votaran en contra.

Este debate resulta de mucho provecho a los que están a sus anchas sin ningún tipo de regularización. Los líderes políticos deben hacer un esfuerzo y poner el interés colectivo por delante de los intereses particulares y de grupos de poder.

Que sean abiertas o que sean cerradas, pero que sean. ¡Ley de partidos ya!


Por:Claudio Caamaño Vélez
claudiocaamano@gmail.com

Por Ambiorix Popoteur.

SANTO DOMINGO.- El pasado día 14 de este mes, la prensa nacional nos trajo una noticia de primera plana, donde el Ministro de Agricultura, nuestro compueblano Ángel Estévez, decía: “La República Dominicana aspira a convertirse en una potencia en la producción de alimentos”. Este titular me llamó poderosamente la atención y sin ser un técnico del área quiero referirme al pronunciamiento del Ministro.

La noticia hacia énfasis en el uso de la tecnología en la producción de alimentos, pero me pregunto ¿cómo un país con 48,442 kilómetros cuadrados puede ser potencia en producción agrícola? No sé con quien estaría comparando el Ministro a nuestro país, o con qué región, o si se refería a algún cultivo en específico. Lo cierto es que es difícil de asimilar esta pretensión, y les digo esto porque voy a tomar como ejemplo la provincia del Ministro, Santiago Rodríguez, que es la misma mía.

Santiago Rodríguez tiene una extensión territorial de 1,152 kilómetros cuadrados, unos metros más, unos metros menos, dependiendo de quién mida, con un relieve totalmente accidentado, caracterizado por montañas, cerros, bosque,  algunas llanuras y vallecitos, y uno que otro páramo propio de nuestra formación geológica.

Para convertirnos en nuestra provincia en potencia de producción de alimentos, como debió ser desde hace mucho tiempo, por lo menos en la línea noroeste, partiendo del hecho de que la única actividad económica de cierta importancia es la agricultura, con sus excepciones en la agroindustria como el casabe y la leche, y las inversiones llegadas por la ley 28-01 de desarrollo fronterizo (sin ser frontera), deben ocurrir las siguientes acciones:

– Políticas estatales para la inversión en la producción, tratamiento y canalización de las aguas, en una provincia que es la más rica de las provincias noroestanas en cuanto a cuencas hidrográficas. En su territorio nacen tres de los más importantes ríos del país que son Mao, Artibonito y Guayubín.
– Inversión en vías de acceso, llámese caminos vecinales o carreteras para sacar la producción a los mercados.
– Política de financiamiento a los productores agrícolas basados en cultivos propios de la región.
– Organización y capacitación de los productores por regiones, cooperativas, tipos de cosechas, etc.

Lo que vemos
– Inversión en una carretera en el lado sur del municipio cabecera, que tiene poca producción agrícola, con vocación turística, que no está cerca de desarrollarse. No es que nos oponemos a su construcción, pero vemos que no obedece a un plan para hacer la inversión donde más se necesita y donde se pueda sacar mejor provecho y retorno de la misma.
– No tenemos inversión en canales de riego ni de presas para el reguío de las tierras aprovechables de la provincia. Se hizo la Presa de Monción y la Provincia que menos la utiliza y aprovecha somos nosotros, a pesar de que el gobierno del Profesor Juan Bosch, en 1963, dejó los estudios hechos para la construcción de las pequeñas hidroeléctricas en todo el territorio nacional e incluía nuestra provincia con varias de ellas. Cincuenta y cuatro años después estamos en peor situación en este renglón tan importante.
– Hoy tenemos grandes extensiones de tierra sin ningún tipo o muy poca producción, ejemplos, de Sabaneta a Martín García y de Sabaneta a Mao, con el aprovechamiento del agua otra sería la situación.

Estas situaciones las conoce el Ministro de Agricultura y el propio Presidente de la República, entonces ¿dónde están las soluciones? ¿Cómo nos convertimos en potencia en producción de alimentos?

Santiago Rodríguez puede producir para el consumo local, por ejemplo y ayudar con la demanda de la oferta hotelera, exportar por el Puerto de Manzanillo.

Nuestra intención es en el orden de contribuir con los mejores intereses de la provincia, para que llamemos la atención sobre los que tienen el poder de influenciar o decidir para que cambiemos lo que tenemos hoy y tengamos un mejor futuro.

Ambiorix Popoteur es abogado; reside en Santo Domingo.

Hay personas que se resisten al cambio, unas por miedo a lo desconocido, otras porque aun estando fuera del poder están dentro del sistema.

Por otro lado, están quienes dan el paso al frente en el camino de las transformaciones, y con sus acciones escriben la historia.

Decía José Martí, que tan criminal es quien promueve una lucha que se puede evitar, como quien renuncia a promover una lucha inevitable.

El Partido de la Liberación Dominicana se ha aferrado al poder mediante el fraude y el uso de dinero proveniente de la corrupción. Ha hecho del Estado, de la Constitución y leyes instrumentos de enriquecimiento e impunidad.

Este gobierno quebranta la escala de valores morales, y nos niega los servicios fundamentales. Está conduciendo a nuestro país al más profundo de los abismos económicos; hipotecando nuestra soberanía, para financiar las estructuras de corrupción con las cuales se mantiene en el poder.

Hoy, que lo evidente se ha hecho más evidente, ¿esperamos que se juzguen y condenen ellos mismos? Todo lo contrario, buscarán mantenerse en el poder, única garantía de su impunidad, o negociar un “cambio conveniente”.

Con el dinero corrupto han monopolizado el poder, con ese poder han secuestrado las instituciones, y con esas instituciones se han forrado de impunidad. Hay que salir de la lógica que ellos han impuesto, si queremos un cambio real.

En 1996, no tocaban elecciones, pero las hubo, y ganó el PLD. Hablar de elecciones anticipadas no debe extrañar a esos que hoy detentan el poder.

Dar tiempo a que las perversas estructuras se reorganicen, es un error de naturaleza casi criminal; es mantener atado a nuestro pueblo a un régimen de inseguridad ciudadana, falta de salud, desempleo, pobreza, endeudamiento, etc. Cada día que sigan gobernando, nuestro pueblo lo pagará con sangre.

Queremos un cambio real, y para eso se requiere un cambio de actores y de reglas. No podemos pretender llegar a un lugar diferente tomando siempre el mismo camino.

La democracia implica un control permanente de la legitimidad. La voluntad popular no debe estar condicionada a la Constitución; la Constitución es la que debe subordinarse a la voluntad popular.

No es revertir el orden constitucional, es adaptar la Constitución a las actuales circunstancias. Similar a lo que pasó en 1996.

Estamos ante una hermosa oportunidad de fortalecer la democracia. Nos hemos acostumbrado tanto a que los políticos hagan lo que quieran con nosotros, que nos asustamos ante la posibilidad de que el pueblo escriba su propia historia.

Nos han acostumbrado a obedecer ciegamente a las “autoridades”, aunque sean ilegítimas e inmorales. Nos han inculcado que el pueblo es quien debe respetar los gobernantes, y no que estos deben respetar al pueblo. Así como el Congreso modificó la Constitución por dinero sucio, se puede modificar por el supremo interés de poner fin a la corrupción y la impunidad, y salvar la así la institucionalidad de un colapso inminente.

No es verdad que estemos ante un “golpe de Estado blando”, estamos ante una dictadura constitucional basada en el secuestro de las instituciones, el clientelismo y la corrupción.

“Más Quisqueya la indómita y brava, siempre altiva su frente alzará, que si fuere mil veces esclava, otras tantas ser libre sabrá”. Viva la República Dominicana.

Por Claudio Caamaño Vélez
@claudiocaamano

Las herramientas no son buenas ni malas en si mismas. Todo depende del uso que le de cada usuario. Un machete, por ejemplo, sirve para labrar la tierra, trabajo, y en otro caso podría ser usado para quitarle la vida a una persona.

Un fósforo puede servir para que una madre abnegada encienda la estufa o el fogón donde cocer los alimentos para dar de comer a sus hijos, pero también puede ser usado con fines malsanos.

Lo mismo ocurre con las nuevas tecnologías. Bien utilizadas contribuirán al bienestar de la humanidad, mejorar el conocimiento, la recreación sana, el avance científico, cuidar el planeta, la producción de alimentos, evitar el dolor, salvar vidas…

Por el contrario, en manos de gente con intenciones oscuras, la tecnología puede ser puesta al servicio de los intereses más perversos, servir para la destrucción. Utilizada por personas egoístas, grupos antisociales, puede servir para manipular, adocenar a las masas, y controlar las instituciones, incluso el propio Estado, con fines aviesos.

De ahí que considero muy atinada la observación que hizo Luis Abinader sobre la importancia de que las nuevas tecnologías de la información sean usadas en beneficio de la democratización de la política, el avance institucional, y expandir el horizonte cultural y facilitar la vida cotidiana del pueblo dominicano.

Tal cual señaló el dirigente político en el seminario “Comunicación, política y democracia”, auspiciado por el Centro de Estudios de Políticas Públicas (CEP), “las mismas tecnologías que hoy permiten formas inéditas de participación y movilización ciudadanas, en manos de un liderazgo clientelar y populista activan nuevas modalidades de control político, de desmovilización ciudadana, de clientilización de las relaciones políticas y ruptura del lazo activo entre Estado y ciudadanía”.

Soy testigo de excepción, por razones de trabajo y porque soy usuario de las redes sociales, de la guerra sin cuartel que se libra en el plano virtual. Afortunadamente, hasta ahora, el Gobierno no ha podido derrotar a la “gleba insurrecta” que tiene en el aparentemente ingobernable mundo virtual su señorío.

De nada le ha valido tener a su servicio un ejército de francotiradores y “machucadores mediáticos” bien pagados, cuyo único oficio es hostigar a los que opinan contra el Gobierno.

Pese a los resultados adversos, lamentablemente en las redes sociales el oficialismo sigue el mismo patrón utilizado en los medios tradicionales, donde lo importante no es educar, llevar cultura o elevar espiritualmente a los dominicanos.

Por el contrario, su afán es hacer ruido, alienar y persuadir a la población de “lo bien que lo estamos haciendo” y que todo el que critica al Presidente es un enemigo del nuevo “benefactor” de la Patria y de la Patria misma.

Y es una pena que así sea, pues las herramientas tecnológicas, la Internet, las redes sociales deberían ser usadas en beneficio de la población, para educar, elevar su nivel cultural, para difundir conocimientos, y o para retrasar el funeral de un sistema condenado -inexorablemente- a ser superado, por el bien de la humanidad.

Por:
German Marte
T: @germanmarte4
germanmarte4@gmail.com


Ahora que el presidente Danilo Medina pide “Que lo dejen trabajar”, como reclama Desiderio Arias en el famoso merengue liniero, evoco la historia que solía relatarnos a Persio Maldonado y a quien suscribe mi fenecido padrino de bodas, don Dido Corominas Pepín, sobre el tenso ambiente en que terminó una fiesta en La Sierra, de Santiago.

Al concluir la fiesta, y tras pasarse un rato buscando en vano, uno de los participantes, conocido por su recio carácter, advirtió con voz estentórea: “Bueno, señores, estamos entre amigos, pero que aparezca mi sombrero”.

Creo que dejar trabajar al presidente Medina es entender que debe concluir su mandato. No porque no tengan validez los cuestionamientos que se hacen en el ya famoso documento que se propone demandar su renuncia, dadas las manchas que cuestionan la legitimidad de su elección.

Más ahora, que esa legitimidad quedó definitivamente enlodada por los testimonios de los directivos de la Oficina de Sobornos de Odebrecht que enviaron el dinero, y quienes como Temo Montás lo usaron en las campañas de 2012 y 2016 del presidente Medina.

Conviene que lo dejen trabajar a Medina para entregar su mandato, espero que sin mayores consecuencias en 2020. El desmadre institucional entronizado por los gobiernos del PLD y las características de canibalismo alcanzadas por su competencia interna harían de una sustitución institucional adelantada un alumbramiento demasiado doloroso, quizás sangriento. 

En mi último artículo, “El camino de la reelección está cerrado”, advertía que en vez de mantener en la prensa el laborantismo de una permanente campaña de endiosamiento de su figura, que apunta a una solapada lujuria continuista sustentada en los fondos públicos, el presidente Medina debe ocupar el tiempo que le dejan los próximos tres años en prepararse para entregar el poder en 2020, sin mayores consecuencias. 
Esa preparación incluye que como jefe de Estado y de gobierno, Medina evite al país las turbulencias que augura el hecho de que el más grande escándalo de corrupción jamás conocido en el país no esté siendo investigado en base al debido proceso de ley sino montado como una parodia politiquera, escenificada por Jean Alain Rodríguez y Francisco Ortega Polanco.

Que deje de ser esa parodia politiquera aderezada con estudiado montaje mediático, dirigido a manipular el subconsciente de la gente, y empiece a convertirse en un serio proceso judicial en el que sean procesados los verdaderos responsables que junto a Odebrecht perpetraron ese desfalco, y que se deje de estar usando como chivos expiatorios a dirigentes opositores y a desafectos de su grupo en el gobierno. 

Que lo dejen trabajar a Medina, hasta el 2020, pero que se deje de estar montando nuevas investigaciones caravelita, y que aparezca el sombrero. 

La de Odebrecht y compartes es la más grande estafa que se le haya hecho al país, en toda su historia, pero de ese mismo tamaño es la madura y certera conducción del movimiento social exigiendo enjuiciamiento imparcial y serio, y castigo ejemplar, que sean reveladores de que llega el fin de la impunidad y el cese de la corrupción.

El  director de la Academia Regional Penitenciaria, dijo que con alguien subirse sobre un camión y disparar un fusil, la bala atravesaría las ventanas y  puertas dónde están los funcionarios

SANTO DOMINGO, Rep. Dom.- (LU) Roberto Santana, director de la Academia Regional Penitenciaria, aseguró este lunes que las medidas de seguridad que se han tomado para recluir a los imputados del caso Odebrecht en la cárcel de la Najayo, no son suficientes para garantizar la seguridad y vida de los funcionarios. Santana dijo que los paneles metálicos que se han puesto en la cárcel para impedir la visibilidad desde afuera “no sirve de nada, les estoy hablando de una plancha que si usted se monta encima de un camión usted ve todo ahí dentro y si usted se monta con un fusil encima de un camión usted dispara y su bala atraviesa las ventanas y atraviesa las puertas dónde están esas personas”.

Así  mismo enfatizó también en la vulnerabilidad del sistema penitenciario donde no descarta que por la magnitud del caso y la importancia de los imputados se dé un intento de asesinato ya que esto ha ocurrido antes. Estas declaraciones las ofreció en el programa "Lenos Opiniones" que se transmite los lunes de 8:00 a 9:00 por el canal 25. 

“Hace unos cuantos años a una persona de un alto riesgo, -riesgo se califican a una persona de alta notoriedad, personas de alto riesgo, peligrosas- fue asesinada en la misma Victoria hace unos cuantos años ¿tú sabes por cuánto? Por 200 mil pesos y no es algo que yo estoy agregando aquí como una leyenda negra de La Victoria, no, entren a las redes, entren a Internet, busquen en los periódicos, fue el señor que lo llamaban Alex El Pelotero. Entonces imagínese si a ese señor que solamente estaba vinculado con la red de Figueroa Agosto o cualquier cosa de esas, imagínese lo que iba a pasar ahí con Rondón”, esto destacó el director al referirse al riesgo que iba a correr Ángel Rondón si lo trasladaban a La Victoria.

En  ese mismo orden recordó que este no es el único error que han cometido las autoridades pertinentes con un recluso relevante. Destacó que lo mismo iba a pasar con Blas Peralta que lo sacaron de una prisión segura de Romana para trasladarlo al Centro de Corrección y Rehabilitación Haras Nacionales, “donde podía tener enemigos que aprovecharan eso para entrar y matarlo”.

Invitó a la población a no parar con las peticiones de que haya igualdad para todos los reclusos ya que es injusto que los imputados no usen uniformes, ni coman la misma comida que los demás la cual calificó de aceptable”, así como limitar las visitas a en un solo día.

“Les pido a las autoridades que por favor tomen medidas, bloqueen eso, de hecho si hay que mover a esas personas de ahí muévanlas, porque no es únicamente República Dominicana que está encima de este tema, está Brasil, Estados Unidos, las naciones unidas que tiene acuerdo con RD para el tema del Nuevo Modelo Penitenciario para que se respeten las normas y yo veo que el Nuevo Modelo y sus funcionarios están haciendo un esfuerzo y ¿cómo luchar contra funcionarios que se aparecen en sus jeepetas blindadas, cómo luchar contra eso?

También sugirió al gobierno que de la multa que se impondrá por el caso Odebrecht se tome una parte del dinero para luchar contra la corrupción, iniciando con usarlo para construir las prisiones que sustituirían la cárcel de La Victoria

SANTO DOMINGO, Rep. Dom.- (LU). La marcha verde realizada en región Este de la República Dominicana, San Pedro de Macorís con componentes populares, coloridos y radicalidad y cantidad de pueblo superiores a la formidable movilización del Sur-Azua, desbarató la maniobra judicial del Presidente Medina que perseguía afectar esa convocatoria y presentarse como no culpable de la corruptela de Odebrecht y otros latrocinios.

Allí los cañones populares apuntaron al cogollo del sistema de impunidad y corrupción, tronando frente a la exclusión de Punta Catalina, las sobrevaluaciones multimillonarias, los sobornos electorales, la impunidad de los jefes y numerosos casos que inculpan a importantes figuras militares y empresariales protegidas por una institucionalidad a su servicio; mientras desde la tribuna se descalificaron jueces venales y se demandó incluir lo obviado y citar al “Jefe de Estado”.

El fin de la impunidad apuntó claramente hacia el fin de las instituciones y del reinado danilista, anunciando para el domingo 16 de julio una marcha nacional que habrá de volcar en la Capital, en los alrededores del Palacio presidencial, los pueblos de todas las regiones del país; condenando y desobedeciendo a un régimen corrupto e ilegitimo, debilitado por enormes movilizaciones populares que tienden a impugnarlo y, en perspectiva, a bajarlo y reemplazarlo a través del despliegue de democracia de calle impregnada de soberanía popular y nacional.

La ilegitimidad del poder constituido aflora y la perspectiva de su derrumbe y reemplazo debe ser asumida como posibilidad real, la cual NO está referida a los comicios del 2020 ni a elecciones anticipadas en el marco de esta institucionalidad putrefacta; sino al desplome de la misma, seguida de un gobierno transitorio que organice una Constituyente ampliamente participativa, elabore nueva Constitución, rediseñe la institucionalidad (sistema electoral confiable incluido) y convoque elecciones democráticas para refundarlas.

Esto no merece ser despachado con la idea de pactos elitistas o promociones de nuevos presidente mesías, a ser montado sobre la constitución neoliberal y autoritaria del 2010; dejando vigentes instituciones antidemocráticas y corrompidas. Esas son fórmulas inaceptables de EEUU y potencias europeas empeñadas en mediatizar y tutelar los cambios.

En Marcha verde participan ONGs anticorrupción que aceptan financiamientos y se dejan condicionar por USAID y otras agencias imperialistas. Ese es su problema.

Pero este movimiento, diverso y en gran medida nutrido por muchos movimiento sociales y políticos-sociales, corrientes revolucionarias y ciudadanos/as no comprometidos con esas tutelas, debe ejercer su soberanía y desechar rutas, pactos y formulas afines al interés imperialista. Marcha Verde no debe tener otro dueño que no sea el pueblo dominicano.

Articulo de opinión por Narciso Isa Conde

Recientemente los bancos que financiaban Punta Catalina pararon el crédito, por los vínculos de ese proyecto con una mafia internacional de corrupción. Tienen la obligación de no financiar actividades ilícitas.

El Gobierno responde poniendo en garantía la soberanía dominicana para buscarle dinero al desacreditado proyecto, señalado como el más sobrevaluado en la historia del país: emite 500 millones de dólares en bonos soberanos.

Estos bonos se llaman así porque ponen en garantía nuestra libertad y autonomía: hipotecan la patria.

En 1916 sufrimos una ocupación militar extranjera por deudas internacionales. Más reciente, en 1984, pagamos con sangre las medidas impuestas por el Fondo Monetario Internacional.

Es lógico que Danilo Medina responda de manera tan afrentosa. Le debe a Punta Catalina la reforma constitucional y la compra de las elecciones.

Deuda que también tienen la mayoría de senadores y diputados que aprobaron esos bonos. El país está en manos de un cartel mafioso.

Nos toca a nosotros, los que estamos jartos de ver como endeudan el país para financiar estructuras de corrupción, decidir si permitiremos que sigan conduciéndonos a la catástrofe económica.

Es muy fácil pedir prestado y que pague otro. Ellos se hacen asquerosamente ricos con la corrupción, y nosotros pagamos eso.

¡Si, nosotros! No es de las nubes que sacan lo que se roban, es de las costillas de este pueblo, de las tuyas, de las mías, de las de nuestros hijos y nietos, de nuestros impuestos, del Itebis que cobran al aceite, la leche, el café, etc.

Nos exprimen como guarapo, y luego nos tiran como bagazo para que la delincuencia termine de comernos, o para que nos muramos a la espera de servicios de salud.

Según economistas, ya estamos en números rojos en cuanto al endeudamiento; y estos insaciables siguen haciendo fiesta. Cada día que pasan ahí nos está costando mucho.

Me llena de esperanza saber que todo en la vida es hasta un día; Trujillo tenía más poder y vimos como terminó… ¿Hasta cuándo vamos a permitir que sigan hipotecando nuestras vidas esos inmorales que se creen dueños del país?

Por:Claudio Caamaño Vélez
@claudiocaamano
claudiocaamano@gmail.com

Por Claudio Caamaño Vélez

Procuro leer siempre los comentarios en mis publicaciones de Facebook, y en lo posible responder. Recientemente alguien preguntó: “¿Me gustaría saber cuál es el país que quiere Caamaño Vélez?

¿En cuál almohada teórica e ideológica descansa su cabeza? ¿De qué alimento político se nutre su alma?”. Luego de responderle, entendí que debía ampliar esa respuesta:

¿Qué país quiero?… Uno donde se cumplan las leyes; leyes que el pueblo se dé a través de verdaderos representantes; donde nuestros recursos sean usados para nuestro desarrollo, y las riquezas fruto del trabajo de nuestro pueblo sean revertidas en servicios.

Un país con crecimiento económico real y distribuido.

Un país de derechos y oportunidades.

Hablar de ideologías es un lujo que aún no nos podemos dar; cosas muy básicas debemos resolver primero. Independientemente de ideologías, todos queremos más seguridad ciudadana, mejores servicios de salud, mayor institucionalidad, justicia independiente, democracia verdadera…

La corrupción no es de derecha ni de izquierda, es un mal sin ideología.

Deseo fervientemente un país donde las leyes nos traten igual a todos; donde haya igualdad de oportunidades. Que el que quiera esforzarse más, disfrute los logros de su dedicación; pero que todos tengamos salud, educación, seguridad y acceso al trabajo. ¿Es eso mucho pedir? ¿Es acaso una utopía inalcanzable?

Es entendible que haya algunos más ricos que otros; lo triste es que algunos tengan todo, y otros no tengan nada. Admiro que la gente prospere con su trabajo, lo reprochable es que hagan fortunas robándole al pueblo.

La corrupción roba oportunidades a pobres, y también imposibilita que prosperen las iniciativas empresariales. La corrupción afecta a los de arriba, a los de abajo y a los del medio: solo beneficia a los corruptos y sus socios… La corrupción no tiene clase social.

Es momento de caminar unidos. De unir nuestras manos con fuerza y determinación. Ya llegará el momento de dirimir nuestras diferencias, pero es un lujo que ahora no nos podemos dar.

Miremos al futuro con el corazón lleno de esperanza. Sonriamos a la vida y actuemos con determinación. ¡Vamos, unidos se puede!

Por Jhonatan Liriano
@jhonatanliriano

Al reconocer ante la Justicia de Estados Unidos el pago de más de US$92 millones en sobornos a funcionarios dominicanos con el objetivo de garantizar la concesión de multimillonarios contratos ejecutados entre 2001 y 2014, la constructora brasileña Odebrecht abrió la más importante oportunidad que ha tenido la ciudadanía en la última década para poner fin por su propia cuenta al régimen de impunidad y control social impuesto por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD).

El caso de los sobornos de Odebrecht es claro, contundente, y no puede ser ocultado por las acostumbradas maniobras de opacidad del presidente Danilo Medina, la Procuraduría General de la República, los jueces morados o  el andamiaje de voces pagadas que el oficialismo tiene instalado en los diferentes medios de comunicación.

El oficialismo no puede desmentir al sistema de Justicia de Estados Unidos ni manipular a funcionarios judiciales de ese país para que contradigan lo que ya todo el mundo sabe.

Ahora la ciudadanía cuenta con una prueba ineludible para exigir en las calles la identificación y el sometimiento de los funcionarios sobornados y los demás detalles de la red de corrupción instalada por Odebrecht en el país, incluyendo el papel del asesor del presidente Medina, el convicto publicista Joao Santana.
No importa lo que diga el Procurador, ni el Consultor Jurídico del Poder Ejecutivo, ni las bocinas oficiales. La ciudadanía tiene en sus manos una verdad del tamaño de una montaña y debe usarla como una espada, con toda la determinación posible, para hacer del 2017 el Año del Fin de la Impunidad.
Esta oportunidad que se abre tiene que ser motivo de alegría, porque con el golpe que se dará a la impunidad el pueblo dominicano podrá dedicar los recursos que se roba la corrupción a mejorar los más de cincuenta hospitales que se encuentran en un estancado proceso de remodelación. El fin de la impunidad permitirá que tengamos más dinero para mejorar las condiciones laborales y de vida de los agentes de la Policía, y, por ende, que podamos disfrutar de un ambiente más seguro.

La movilización ciudadana que se está gestando podría sentar un precedente histórico de identificación y sanción de pejes gordos, incluyendo a presidentes y ministros. Y un ejemplo de este tipo, sin lugar a dudas, se transformaría en una disuasión para prevenir acciones de los delincuentes de más  bajo rango. Estaríamos ante una demostración de que en nuestra sociedad el brazo de la Justicia puede llegar a todos por igual.

El caso Odebrecht es tan claro, tan sólido, que nos permitirá remover la conciencia nacional y comenzar a construir las bases de un verdadero Estado de Derecho, en el que los funcionarios estén dedicados al servicio de la ciudadanía y no a procesos de enriquecimiento ilícito para financiar proyectos partidarios o comprar votos en el Congreso como lo hizo Danilo Medina cuando impuso la reelección presidencial.

Con el fin de la impunidad tendremos carreteras, puentes y caminos vecinales que no se derrumbarán cada vez que pasen dos o tres días de lluvia. Habrá más presupuesto para atender a la niñez, a las madres solteras… a los jóvenes que buscan oportunidades de estudio o trabajo digno. Al fin podremos construir o gestionar soluciones de transporte que  tengan como finalidad principal superar el caos de nuestras grandes ciudades y no gastar dinero en cemento y varillas para engrosar los bolsillos de dirigentes políticos interesados en perpetuarse en el poder.

Oportunidades como ésta no aparecen en decenas de años. Así que no hay tiempo que perder. Vamos a organizar las acciones ciudadanas que en el principio del 2017 tienen que hacer temblar a la delincuencia política y abrir las puertas de un mejor futuro para el pueblo dominicano. Es el tiempo del #FindelaImpunidad

SANTO DOMINGO. ¿Estamos ansiosos? ¿Deprimidos? ¿Optimistas? Si sentáramos al país en un diván... ¿cuál sería el diagnóstico? Al Dr. José Miguel Gómez se le reconoce como un divulgador de la psiquiatría social. En su consulta -privada y pública- recoge el sentir de una sociedad en transformación y que marcha a varias velocidades. Este es su diagnóstico. Y también, su receta.

—Usted se ha interesado por aplicar la psiquiatría a la observación del grupo. ¿Se puede identificar un estado de ánimo colectivo?

Sí. La siquiatría social va estudiando los fenómenos sociales que influyen en el comportamiento de las personas. Lo que acontece en una sociedad, en un hecho histórico determinado, incide mucho en el comportamiento del grupo. Hoy habría que atender a los efectos de una crisis económica que es ya una crisis estructural. Como trabajadores de la salud mental observamos esos indicadores de riesgos psicosociales que empujan a la gente a padecer trastornos mentales o alteración de la conducta o a tener problemas de salud mental. Debemos buscar una respuesta que no solo sea biológica, que sea también la respuesta psico-emocional.

—¿Qué problemas determinarían hoy esa respuesta?

La sociedad dominicana está viviendo en un mundo globalizado con problemas de inseguridad, desempleo, de insatisfacción, de desesperanza aprendida. La mayoría no tiene acceso al desarrollo social. En toda Latinoamérica han aumentado los riesgos de salud mental. Latinoamérica ha entrado en un proceso de lo que Durkheim en el siglo pasado llamó la “anomia social”: sociedades que entran en una incapacidad para responder, para organizarse y buscar respuestas a sus propios males. Por ello se quedan desorganizadas, se patologizan y se les complica organizarse. Por otro lado Harry S. Sullivan habla de la “desmoralización sin esperanza”: hay gente que no ve la posibilidad de cambiar el rumbo de su vida, de que puedan cambiar los indicadores socioeconómicos. Pierden la esperanza de que su vida va a mejorar.

—¿Identifica eso ahora en el país?

Sí. Por ejemplo, este movimiento del 4% para la educación fue una expresión de una sociedad con esperanza, que demanda a través de la movilización y la organización. Los movimientos de Loma Miranda, Los Haitises, ahora el Libro Verde... Una sociedad puede darse cuenta de que está entrando en una crisis y tiene dos salidas: o entra en caos y se organiza la sociedad civil y demanda políticas de inclusión social, o simplemente entra en lo yo llamo la patología social dominicana y continúa enferma. Es una sociedad no inclusiva, no es cohesionada, equitativa, sin oportunidades para los jóvenes y sin respuesta a los problemas sociales acumulados de décadas.

—Interpretando lo que usted dice ¿estamos en un momento de indecisión entre la organización y el reclamo o dejarnos vencer por el caos?

Tenemos los mismos indicadores que tenían hace 20 ó 25 años México, Guatemala, Honduras... Cuando uno ve que el Estado ha perdido la capacidad de organizar, de dar respuesta a través de las políticas públicas y de las medidas económicas y sociales es cuando se da cuenta que si República Dominicana no toma los correctivos de lugar... apunta a la dirección de esos países. Me preocupan los indicadores de inseguridad tan altos.

—Usted ha escrito: “Existir implica construir propósitos”. ¿Tenemos como nación un propósito común?

Yo pienso que hemos perdido el proyecto de país –y me duele decirlo-. Pienso que nos estamos convirtiendo en una sociedad cada vez más individualista, menos gregaria. Es una sociedad excluyente, individualista, de necesidades de grupos. Pienso que el proyecto de nación que se empezó y que quiso organizarse desde la primera República es un proyecto pendiente y que hay males en República Dominicana de un siglo que todavía no han podido ser superados.

—También ha escrito mucho sobre la juventud y la describe un poco desesperanzada. ¿Cree de verdad que la generación de jóvenes tiene un futuro difícil?

Sí. Yo trabajo con jóvenes y hablo mucho con jóvenes. Se han hecho estudios. Los jóvenes de clase media o media alta que han podido ingresar a las universidades, que tienen maestría y PH... todos hablan del factor migratorio y cómo se insertan en Canadá, en Europa o en un país desarrollado. Ven que la movilidad social, y económica en República Dominicana no se está dando. No hay oportunidades inclusivas para ellos.

En los sectores medio y medio bajo están en la supervivencia: muchachos que llegan a la universidad pero se les hace difícil encontrar un empleo de calidad a través del que conseguir la movilidad basada en el esfuerzo. Se les hace imposible con los salarios actuales tener un apartamento, comprar un vehículo, dar a sus unos hijos unos niveles de educación. Conseguir la movilidad social a través de su esfuerzo.

En los sectores pobres y excluidos los jóvenes están en desesperanza. No tienen empleo, no tienen oportunidades, no saben cómo construir proyectos de vida. La sociedad no les prepara para entrar al mercado formal o al mercado de las tecnologías o no les forma en carreras técnicas a corto y mediano plazo que les puedan insertar a la economía. Esa masa de jóvenes entre 18 y 30 años que vive en la marginalidad social, que han emigrado en una sociedad que hace 15 o 20 años era eminentemente rural y ahora es urbana. Esa movilidad que ha venido de los grandes campos en grandes masas ha venido a la periferia a los cordones de miseria de la marginalidad de las grandes ciudades como Santo Domingo, Santiago, San Cristóbal, La Romana, Higüey, La Vega, Moca.

Esa migración fuerte de lo rural a lo urbano es más susceptible de caer delincuencia, pandillerismo, al micro tráfico, al mercado informal para poder subsistir. Eso te habla de un nivel de resentimiento social que se acumula.

Doctor José Miguel Gómez
Psiquiatra, autor de 15 libros entre ellos la patobiografía de Trujillo visto por un siquiatra, unos 15 libros de autoayuda; y realiza consultas privadas y públicas.

—Usted habla también de que es el momento de la fortaleza emocional ante los avatares de la vida...

Yo pienso que en una de las revisiones que va a tener que hacer la sociedad dominicana es replantearse las soluciones. Buscar alternativas que no sean globales, no buscar los mismos indicadores de los países de economía fuertes o dominantes que son los que están “bajando línea” a través de los préstamos que conceden, y a través de las políticas sociales que sugieren o imponen.

La República Dominicana tiene una realidad: tenemos que invertir más socialmente. Replantear algunas cosas pendientes porque esto es insostenible. Pienso en el problema de la inseguridad ciudadana, en esa Ley General de Salud que hay que revisar porque se hizo bajo una visión que no incluye la comunidad, sino financiera, de lucrar los grupos financieros.

—¿Son tiempos más difíciles que otros tiempos?

Yo pienso que son tiempos más difíciles porque la sociedad es más compleja y ha crecido. Es evidente que en los últimos 20 años hemos tenido crecimiento en toda Latinoamérica y más en República Dominicana pero no es un crecimiento que rompa el círculo de la pobreza.

—Dígame si esta frase le parece realista: “El dominicano siempre se abre paso cuando emigra, pero aquí espera que todo lo resuelva el Estado”.

Sí, eso tiene algo de verdad, pero es que el Estado le ha dado esa condición sico-emocional del paternalismo y acatamiento social. Es decir, el Estado ha tumbado la autoestima, la capacidad de articular proyectos en términos colectivos y de organizarse a los grupos excluidos de la sociedad dominicana. El Estado dominicano una vez que ha implementado el paternalismo social, el clientelismo, el populismo, el asistencialismo, ha buscado recursos y políticas que no son propias de República Dominicana, que son propuestas del BID y de los grandes organismos, como el asistencialismo a través del Estado.

Eso crea parasitismo social; eso crea una sociedad que entra en el acatamiento social, una sociedad que no despierta y una sociedad que no crea, que no se organiza, unos grupos sociales excluidos que aprenden a depender del Estado y entonces se genera una sociedad desesperanzad a y dormida en el tiempo que no es capaz no solo de contextualizar, sino que es incapaz de entender su propia pobreza.

—¿El dominicano es feliz?

El dominicano es alegre y solidario. Los dominicanos están sufriendo crisis de ansiedad, Cada vez hay más casos de depresión. En términos socio culturales por su expresividad, por su forma cherchosa, gregaria, colectiva del folklore y la cultura; por el sincretismo del dominicano y por expresividad, se ha confundido y lo confundieron poniendo que el dominicano es una sociedad eminentemente feliz... Yo pienso que eso en términos socioculturales la sociedad es así, feliz. Pero, a mí me duele que la economía, el crecimiento desigual y la inseguridad va creando y rompiendo ese modelo que tenemos.

Y estamos pasando a ser una sociedad más individualista, una sociedad más paranoica, más desconfiada, más suspicaz, menos solidaria, menos altruista, menos comprometida, y menos sintiente; eso está rompiendo este modelo de sociedad.

—¿Está suficientemente garantizada la salud mental en todas las capas de la sociedad?

No. Recuerda que todavía el sistema de la Ley de Salud (La Seguridad Social del Sistema Contributivo), las AFP y las aseguradoras de Salud excluyen las enfermedades mentales y los medicamentos, algunos de los cuales son altamente costosos. Y eso es una barbaridad. Que una persona con trastorno bipolar, o una esquizofrenia o una depresión o un trastorno de adicción o un envejeciente con un problema de Parkinson, demencia, o de una enfermedad crónica, cuando va a requerir la ayuda por una enfermedad catastrófica el sistema no le responde. La Ley de Salud del Sistema Contributivo lo excluye. Es una sociedad que está muy cargada de desesperanza, de abatimiento, de sufrimiento. Va aumentando la esperanza de vida, pero hacia la tendencia de mala calidad de vida.

Y van a continuar aumentando los temas de ansiedad, alcoholismo, de adición y consumo de drogas, van a aumentar los homicidios, o te van a aumentar las muertes por sicariato, y la sociedad empezará cada día a ser más desorganizada. (Fuente Externa)

En el caso de los sobornos y las sobrevaluaciones de Odebrecht en República Dominicana el presidente Danilo Medina es un sospechoso. Esta condición no le viene dada por su silencio público frente al tema (de seguro varias veces al día mueve los hilos del poder junto al procurador Jean Alain Rodríguez). Tampoco la razón para incluirlo en la lista de posibles aliados de Odebrecht en las prácticas delictivas nacionales viene de la responsabilidad de firmar y promover el contrato más cuantioso de la multinacional en el país para la construcción de las plantas a carbón de Punta Catalina.

Danilo Medina es sospechoso en el caso Odebrecht porque, mientras en otros países los presidentes se pronuncian y favorecen públicamente una investigación independiente del entramado delictivo de alcance internacional, el mandatario dominicano solamente acciona de manera oficial para constituir una comisión investigadora sin capacidades vinculantes y repleta de actores con conflictos de interés. Es decir, hasta el momento el presidente dominicano solo se ha referido (mediante decreto) al caso Odebrecht para conformar un aparente equipo de lavado de cara a lo ocurrido con los contratos de Punta Catalina.
Danilo Medina también es sospechoso porque ha confesado públicamente que su desempeño electoral reciente está relacionado a la asesoría de Joao Santana, el publicista que forma parte del entramado corrupto de Odebrecht en el continente. Santana está condenado en Brasil a ocho años de prisión por dedicarse a camuflar triangulación de fondos públicos a través de servicios de consultoría parecidas a las que prestó por varios años al presidente Medina.

Pero también Danilo Medina es sospechoso porque en su condición de presidente y principal líder político del país es la persona mejor informada del territorio nacional, por lo que es difícil que no conociera los rumores que durante años identificaban a Ángel Rondón como el Hombre del Maletín. Es muy probable que mientras se prestaba para inaugurar empresas turísticas y agroalimentarias de Rondón manejara todos los detalles del ¿mito? del Hombre del Maletín con marca Hecho en Odebrecht.

Además, en un contexto en el que se acusa a Odebrecht de financiar las campañas electorales de varios dirigentes del continente a cambio de recibir contratos estatales de alto nivel, Medina tiene que explicar si la reforma constitucional para su reelección se financió con este tipo de movimiento de dinero. Esta respuesta es necesaria porque su gran amigo y actual ministro de Energía y Minas, Tony Isa Conde, explicó en un libro reciente que para conseguir la reforma constitucional fue necesario un proceso de compra y venta de votos. ¿Quién dio el dinero para esta compra? ¿El frutero de la esquina? ¿Odebrecht a través de Rondón? ¿Danilo desconocía esa compra y venta siendo él el primer beneficiario?

Como las anteriores hay decenas de preguntas que ponen en el centro al presidente Danilo Medina y que debieron plantearse en la opinión pública desde el mismo día en que llegó desde Estados Unidos la información de los sobornos. Pero todos los actores críticos del proceso han sido cautelosos, para evitar, entre otras cosas, que la estructura mediática nacional financiada con el Presupuesto del Estado se activara radicalmente en defensa del mandatario y comenzara a confundir a la ciudadanía y a emprender una cacería de brujas contra los herejes responsables de apuntar el dedo hacia el hombre del 62%.

Ya los rodeos se acabaron. En Perú, Panamá y Brasil las investigaciones y sometimientos incluyen a presidentes y expresidentes. República Dominicana no puede ni será la excepción. Danilo Medina es un sospechoso. ¡Es hora de investigarlo!

Por Jhonatan Liriano
@jhonatanLiriano

Las lluvias que han provocado inundaciones en la región Norte, además de las casas y carreteras afectadas y las vidas perdidas, han devastado las principales zonas de producción de alimentos de la República Dominicana. Pero lo peor aún no llega.

Los frutos que estaban de provecho están siendo aprovechados. Pero las plantaciones que deberían producir alimentos para los próximos meses están destruidas; y tomará tiempo restablecer esas grandes áreas de producción.
La escasez traerá consigo aumento de precios. Y en una población que el dinero no bien le alcanza para comer, implicará una situación muy delicada.

El Gobierno se verá obligado a aumentar la importación de alimentos. Como afuera no se paga con pesos sino con dólares, disminuirá nuestras reservas de divisas, motivando un alza del dólar y una consecuente destabilidad económica.

Estas situaciones van a provocar un periodo de incertidumbre y desesperación. Lo cual, ante un Estado de débil institucionalidad, no se sabe dónde pueda llegar a parar.

Una salida del Gobierno es aprobar préstamos para mantener las reservas de divisas; pero esto aumentaría nuestras deudas, y por ende los intereses y el pago de capital, contribuyendo a acelerar aún más el círculo vicioso de déficit-endeudamiento. Que aunque parece no tener fin, sí lo tiene, y está más cerca de lo que podemos imaginar.

El Gobierno ahora declara el estado de emergencia, lo cual permite al Poder Ejecutivo abreviar el proceso para la asignación de obras y burlar los ya débiles controles de fiscalización. Por otro lado, la asignación de cuotas de importación de productos agrícolas le hace agua la boca a los buitres, que se aprovechan sin compasión de la miseria de los demás.

Pero más allá del festín de populismo y corrupción que se avecina, hay un pueblo que ya no aguanta más.

La naturaleza humana es invariable, la historia universal deja claras enseñanzas, que a veces los gobernantes olvidan.

Lo peor de las lluvias aún no ha llegado, pero llegará pronto, con consecuencias algo previsibles, pero incalculables.

Por Claudio Caamaño Velez
@ClaudioCaamano

Con la muerte de Fidel termina toda una era. El símbolo más emblemático de la lucha antiimperialista pasa a ser una leyenda eterna.

El manejo mediático ha traído falsas sombras sobre la imagen de Fidel. Respeto al que no comparta conmigo la opinión que le tengo, pero a esos les quiero decir que quien pretenda detractar a Fidel Castro, primero haga el intento de ser mejor que él.

Fidel no llegó al poder con discursos demagógicos, ni con falsas promesas; fue jugándose la vida, viendo morir a sus mejores amigos. Triunfó a sangre y fuego. Una lucha basada en ideas, pero llevada con los fusiles. En ese momento ese era el único camino, y lo tomó. El amor de una persona por su pueblo puede llegar a niveles que algunos no logran comprender.

Su lucha no fue por riquezas; ya las tenía. Por el contrario, confiscó las tierras de su propia familia para repartirlas entre los campesinos. Fidel tenía una vida garantizada, pero no por ello dejó de pensar en los que solo tenían garantizada una vida de opresión y miseria.

Tuvo que tomar decisiones muy difíciles y radicales, como fusilamientos, exilios, encarcelamientos. Pero así logró eliminar el narcotráfico, la corrupción administrativa, la criminalidad. Cuanto bien nos haría tener un Fidel Castro en República Dominicana.

Cuba, cuyo sistema educativo y de salud son un ejemplo para el mundo; y que decir de las artes y el deporte; antes de la Revolución era un antro de narcotráfico, prostitución y apuestas; con unos niveles de pobreza, desnutrición y analfabetismo inimaginables. La Guerra Fría, y la cercanía de su principal enemigo ideológico la llevó a sufrir grandes calamidades y ataques de todo tipo. Pero el liderazgo de Fidel Castro, su inteligencia y sagacidad, mantuvieron a Cuba en pie.

La solidaridad cubana con los países del mundo es un hecho sin precedentes. Si hoy los negros de África gobiernan sus propios países es por el coraje de los cubanos que cruzaron el Atlántico para apoyar a Angola en su proceso de liberación. Y como la “rosa blanca” de Martí, extendió su ayuda a EE.UU luego del paso del huracán Katrina. Cuantos padres, madres, hijos, hermanos, deben su vida a los servicios de salud ofrecidos por la Revolución Cubana.

Es una pena que conozcamos a Cuba por las noticias que vienen de EE.UU, y los ingratos comentarios de los que luego de haber sido alimentados y educados por la Revolución han abandonado Cuba. Pero la realidad está ahí, y habla por sí misma.

Fidel ha pasado de ser el Líder de la Revolución Cubana, a ser una leyenda universal de la lucha revolucionaria. Junto a su pueblo y todos los que desde otras partes del mundo le admiran, decimos: ¡Hasta siempre Comandante!

Por Claudio Caamaño Velez
Twitter/Instagram @ClaudioCaamano

Artículo 61, Constitución Dominicana: “El Estado debe velar por la protección a la salud de todas las personas (…) procurar los medios para la prevención y tratamiento de todas las enfermedades, asegurando el acceso a medicamentos de calidad y dando asistencia médica y hospitalaria gratuita a quienes la requieran”.

A pesar de que la Carta Magna dice eso, han instaurado un sistema para que los fondos públicos de la salud entren al mercado privado.

El Estado, en lugar de ofrecer los servicios de salud, ahora los subsidia. Cosas muy diferentes. La herramienta de esta privatización tiene un nombre: SeNaSa.

El Gobierno otorga este seguro para que vayan a centros privados a pagar con dinero público, mientras los hospitales públicos van pasando a un régimen de “autogestión”, donde los servicios son tan costosos como en las clínicas privadas.

Para muestra un botón. El año pasado tuvimos que ingresar a mi esposa por dengue en la Plaza de la Salud, hospital construido en terrenos del Estado, con fondos del Estado, equipado por el Estado, que opera con dinero del Estado. La cuenta hizo 80 mil pesos; con seguro privado tuvimos que pagar una diferencia de 20 mil.

¡Por un dengue! Una enfermedad que no debería existir si las autoridades de salud cumplieran su rol preventivo.

Para peor de males, el SeNaSa también es usado por el voraz clientelismo político, exigiendo militancia en un determinado partido para poder ser beneficiario del seguro “del Estado”.

La salud es un derecho de todas las personas, según la Constitución; imponer el uso de un carnet de seguro para poder acceder a este derecho es una clara violación. Además, la Constitución establece que la salud debe ser gratuita, sin embargo, el SeNaSa implica pagar un diferencial, lo cual es otra violación.

Cuando la salud es ofrecida por el Estado, los enfermos son un costo y debe procurar que la gente no se enferme; pero si la salud es privada, el enfermo es un cliente. Este modelo mercantilista es la razón por la cual no hay programas efectivos de salud preventiva, ni atención primaria: si no hay enfermos no hay negocio.

El enfermo ha dejado de ser un paciente y se ha convertido en un cliente; la salud ha dejado de ser un derecho y se ha convertido en una mercancía con la cual se hacen grandes negocios.

Debemos luchar por una salud pública y de calidad. Por un sistema de salud que eduque, que prevenga, y que cuente con un nivel efectivo de atención primaria con centros en cada barrio y sector. Luchemos por algo muy simple: que se cumpla la Constitución.

Tal vez alguien pensará que pretendo que la salud sea gratis. ¡Claro que no! El dinero de la salud pública sale de los impuestos, no del bolsillo de ningún político, ni de ningún empresario en particular. Sale de las costillas de este pueblo.

Por Claudio Caamaño Vélez
@ClaudioCaamano


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Por Claudio A. Caamaño Vélez

La victoria de Trump puede parecer una sorpresa, pero es fruto de un elaborado trabajo de marketing político. Tal vez veíamos a ese candidato como "un loco viejo", pero las cosas que hacía eran finamente planificadas.
Su discurso xenófobo podía desagradarnos. Pero a los norteamericanos que se han visto desplazados; a los que ven como el Estado tiene que dar servicios a muchos inmigrantes ilegales, en perjuicio de la inversión en los ciudadanos. Para ellos ese discurso era muy bien recibido.

Arremetió contra los inmigrantes ilegales, pero esos no votan. Incluso, muchos inmigrantes que son ciudadanos norteamericanos se han visto perjudicados por la inmigración ilegal.

Su discurso era inhumano, pero fuertemente nacionalista. Y claro, un país que mata, que arrasa con naciones, para extender su red de explotación, era entendible que prefiriera lo nacional por encima de lo humano.

Así mismo su planteamiento de que sacará las empresas norteamericanas de los países donde están para llevarlas a EEUU puede molestarle a los de afuera, pero le agrada a los de adentro, que son los que votan.

Los ciudadanos norteamericanos que con sus impuestos financian guerras, que envían con orgullo a sus hijos a invadir otros países, no les importa mucho que se arruine el mundo mientras ellos puedan estar mejor. Es cierto que vivimos en mundo globalizado donde el problema de uno le llega al otro, pero ese pueblo no conoce mucho de eso, el norteamericano prometido es inculto, fruto de un sistema educativo que lo ha hecho así.

Trump es un ejemplo del uso eficiente del marketing político. Y ese fenómeno debe servir para que entendamos la importancia de hacer una política más científica.

No siento simpatía ni por demócratas, ni por republicanos, al final la política exterior norteamericana es la misma historia de explotación y abuso. Se ha mantenido invariable desde que iniciaron con su expansión imperial.

Estados Unidos nunca resolverá nuestros problemas, todo lo contrario, es nuestro principal problema.

C.C
@ClaudioCaamano

Desde niño voy todos los años a Valle Nuevo (Parque Nacional Juan Bautista Pérez Rancier). He visto montañas siendo bosques, luego cultivos, y que ahora están en la roca.

Es un problema de décadas, que ha sido puesto en evidencia gracias a la labor realizada por la Fundación Mocoso Puello, y otras entidades defensoras del ecosistema.

La sostenibilidad se soporta en tres pilares fundamentales: ambiental, social y económico. Estos deben estar en armonía para que las medidas tomadas sean aplicables, efectivas, y duraderas.
La dinámica de las comunidades circundantes a Valle Nuevo debe girar en torno a la preservación y cuidado del medio-ambiente. Generando fuentes de empleo en las labores de reforestación y mantenimiento, y a través de los beneficios por la afluencia de visitantes.

Ciertamente el núcleo del parque debe ser preservado como hábitat de la flora y la fauna silvestre y autóctona de nuestro país. Pero a la vez debe ser un atractivo, que genere recursos al Estado y a las comunidades.

En la zona de amortiguamiento del parque, pueden realizarse actividades agrícolas, agroforestales y eco-turísticas amigables al medio ambiente.

Como la siembra de aguacate, café y cacao, que siendo cultivos comerciales, evitan la erosión y ayudan a mantener el ciclo hidrológico, atrapando el agua entre sus raíces y liberándola lentamente. Así mismo las plantaciones maderables, que dentro de un plan de corte y siembra producen madera y mantienen la superficie boscosa.

Lo ambiental no solo PUEDE ir de la mano con lo económico y lo social, DEBE ir de la mano. Existen muchas formas de hacer esto posible, es un asunto de voluntad política y empoderamiento social.

Por otro lado, mientras el gobierno es drástico y radical en Valle Nuevo, siguen desamparadas las demás aéreas protegidas de nuestro país: los Haitises, el Parque Nacional Sierra de Bahoruco, la zona fronteriza, etc, etc, etc. Esperamos que esto no se quede en lo mediático.
Un gesto tangible sería mejorar las condiciones laborales de los guarda parques, que están peores que los policías (que es mucho decir).

Claudio Caamaño Velez
@ClaudioCaamano
C.C
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