Ramón Pérez Reyes / LD
Santo Domingo, Rep. Dom.- El presidente Danilo Medina visitó las  comunidades de la región Suroeste para pedirles a sus habitantes que le den nueva vez  su voto  para gobernar por otro período de cuatro años a partir del mes de mayo próximo.

La gente  le pidió a cambio la solución a sus problemas fundamentales. Entre los que más se destacan, el agua para el desarrollo de la agricultura.

El mandatario tiene pendiente el cumplimiento de la promesa  de la construcción de la Presa de Monte Grande, la cual proyecta la solución de agua potable, agricultura y hasta empleos en las provincias que componen la llamada región Enriquillo: Bahoruco, Independencia Barahona y Pedernales.
“Presidente no hay pozos y sin pozos no hay  votos” se leía en uno de los carteles con que fue recibido Medina en una comunidad  de la provincia Bahoruco.
El mandatario está consciente de esa situación y precisamente  este mes visitó la comunidad de El Salado, en el municipio de Galván e instruyó al director del Instituto Agrario Dominicano para la construcción de al menos dos pozos en el lugar.

Para graficar sus reclamos en varios lugares la gente se colocaba a ambos lados de las calles con matas de plátanos, una de la principal fuente de vida de la zona, producción que el pasado año fue azotada por una larga sequía que produjo daños incalculables.

Los sobrecitos
Además de reclamos en carteles, muchos lograron burlar la seguridad para entregarle al presidente los tradicionales “sobrecitos”, y hasta cartas y folders con la más variadas peticiones.

Al llegar al Batey 5, el mandatario señaló a los miembros de la prensa, que iban delante en un vehículo que se le habilitó, y lo hizo girar la vista hacia la moderna escuela de tanda extendida que se construyó.

Era evidente que Medina quería que destacara que en esta zona se está cumpliendo la promesa de mejorar la educación.

Lago Enriquillo
El mandatario se detuvo a saludar a la gente de las poblaciones que borden al Lago Enriquillo, en especial en Boca de Cachón, donde construyó un completo habitacional , con todas las comodidades para ayudar a las  víctimas por la crecida de las aguas.

Además se instalaron  proyectos agrarios, que ya hoy están en producción.

“Que siga el presidente mío”, vociferó una señora  al verlo pasar por Jimaní, tal vez influenciada por el estribillo de Quinito Méndez en la discolights “ Danilo es mío , mío”, que competía con una babel de música y ritmos distintos de la caravana.

Los movimientos de apoyo
El inicio de la campaña también significó el estreno de los movimientos de apoyo.
Esta vez fueron decenas que, con promociones y vehículos diversos, se trasladaron desde la ciudad capital , otros eran locales, para manifestar su apoyo

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