La cúpula morada se mueve con sigilo ante el impacto del apresamiento de dirigentes y pide reunión del Comité Político

El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) ha venido enfrentado luchas grupales desde su fundación misma y en la última etapa ha tenido que luchar con el cansancio que genera en la población cuatro periodos seguidos de gobierno, pero ahora librará la batalla más difícil, las consecuencias de tener que sentar en el banquillo de los acusados a miembros de la organización en su propio gobierno. De ese proceso lo único que se puede decir es que arrancó, pero nadie se atreve a vaticinar cuándo y cómo terminará, si será el principio del fin de la organización o si por el contrario se repondrá de esta nueva prueba y se mantiene como un partido fuerte y logra retener el poder. 

Pero las consecuencias del terremoto político que afecta al partido oficial trasciende los intereses de la propia organización, pues está en juego la permanencia misma del sistema de partidos de la República Dominicana, por ser el PLD la única organización fuerte que le queda al sistema. 

También la gobernabilidad estaría en juego, pues una debacle de la organización dejaría en una situación difícil al gobierno del presidente Danilo Medina para lograr los consensos que necesita para poner en marcha los proyectos de la nación. Este aspecto cobra más fuerza ante la situación hostil que enfrenta la segunda gestión de Medina que no ha tenido ni un solo día de tregua por las críticas constantes de los partidos de oposición y los efectos del Movimiento Verde que levanta la bandera anticorrupción.

Para conservarse la organización debe pasar por los intereses grupales entre los seguidores del presidente Medina y el expresidente Leonel Fernández, que tienen en agenda el conflicto por la presidencia de la Cámara de Diputados, porque supuestamente el sector de Medina intenta mantener al frente del órgano a Lucía Medina, a pesar de que un acuerdo interno escogió al diputado Rubén Maldonado para el año de gestión que iniciará el 16 de agosto próximo. También las supuestas intenciones del presidente Medina de intentar una nueva modificación a la Constitución para reelegirse, tiene enfrentados a los sectores del partido oficial.

“La bomba” del escándalo de Odebrecht estalló en el gobierno de Medina que está en la encrucijada de que su gestión pueda saciar la sed de justicia que tiene la población manifestada a través del Movimiento Verde y al mismo tiempo salvar su organización política de una posible debacle y división por someter a la Justicia funcionarios de ese partido que hayan incurrido en actos de corrupción.

Por el momento, los sometidos del Comité Político son Temístocles Montás, el senador Julio César Valentín y Radhamés Segura y del Comité Central, el senador Tommy Galán y Víctor Díaz Rúa. Ya el arresto de Montás trajo como consecuencia que el dirigente peledeísta admita que recibió fondos del representante comercial de Odebrecht, Ángel Rondón, para las campañas del PLD del 2008, 2012 y 2016. 

Montás envió una carta de renuncia al presidente Medina como ministro de Industria y Comercio, sin embargo, el jefe del Estado no ha nombrado ninguna persona luego de cinco días de Montás estar detenido en el Palacio de Justicia de Ciudad Nueva.

El político también pidió una licencia en el PLD como miembro del máximo órgano de dirección, que fue hecha pública por el secretario general, Reinaldo Pared Pérez. 

Montás, un símbolo del PLD

Montás es de los fundadores del PLD y junto al presidente Medina y el expresidente Fernández, es de los grandes estrategas de la organización que ha cosechado éxito electoral durante 20 años. En el 2013 lanzó sus aspiraciones presidenciales y declinó para apoyar a Medina. 

En la lucha política del pasado proceso político jugó un papel estelar por sus ataques contra Fernández y elogios al presidente Medina e incluso dijo que si llegara a la Presidencia gobernaría como Medina.

“En el PLD soy yo quien comparte el mismo criterio y el mismo estilo de gobernar el país que Danilo”, llegó a decir durante su precandidatura que luego declinó para apoyar la reforma constitucional que permitió la reelección.

Pide reunión del Comité Político

En medio del escándalo Alejandrina Germán, han solicitado una reunión del órgano “porque estar emitiendo pareceres de manera individual no ayuda en nada y la mística y la disciplina del PLD siempre ha sido reunirse cuando surgen este tipo de situaciones”.

Crisis se han vuelto muy frecuentes en el PLD

Hace dos años el PLD fue impactado por una de las mayores crisis que ha tenido en su historia. En el 2015, la decisión de someter una reforma a la Constitución para permitir la reelección del presidente Medina, lo que no contó con el apoyo del presidente de la organización, Leonel Fernández. En el 2007, Fernández y Medina se enfrentaron por la candidatura presidencial y fue la primera gran crisis generada tras la salida del escenario del Profesor Juan Bosch. Antes de llegar al poder, el partido morado atravesó por varias crisis producto de las tensiones internas, a principio de los años ochenta cuando el PLD enfrentó una crisis por la salida de dirigentes como Tonito Abreu y Rafael Alburquerque y los hermanos Fiallo y luego la salida de Max Puig, Nélsida Marmolejos y otros.

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